Por qué tomamos malas decisiones

En este artículo reflexionaremos sobre por qué tomamos, algunas veces, muy malas decisiones.

La vida consiste en una historia de continuo aprendizaje la cual se forma a base de decisiones y juicios más o menos elaborados. La cantidad de aspectos que influyen en nuestra forma de tomar las decisiones, aprendizajes, emociones, deseos, es enorme por lo que a veces nublan el juicio de lo que es más importante.

Podemos decir que una mala decisión es aquella que tomamos sin considerar todos los que puede influir, como el entorno, hechos, consecuencias futuras, etc. Tomamos malas decisiones básicamente por dos razones, las cuales suelen ser: no estar bien informados sobre el tema a decidir o estar informados, pero malentendiendo la información.

La mayoría de las personas limitan sus decisiones sin necesidad por pensar que las opciones son limitadas, cuando en realidad en la mayoría de los casos hay muchas más opciones, solo que los aspectos que nos preocupan sin necesidad o que influyen en nosotros no nos dejan verlas, casi siempre puedes conseguir mejores decisiones al abrir tu mente.

Otras veces tomamos decisiones basadas en emociones fuertes por un momento pero que no son duraderas. Ser confiado puede ayudarnos a la buena toma de decisiones, pero a veces podemos pecar de confianza extrema que, sin confundir con positivismo, es tener la seguridad de que sabemos lo que puede pasar en el futuro, mientras que sabemos que en realidad nadie sabe lo que puede pasar, ya que la vida tiene muchas formas para sorprendernos.

La mejor forma para no caer en este terrible error es pensar en un plan B o tener otras decisiones posibles en caso de que estar en un punto crítico al equivocarse. Se trata de no ser pesimistas, pero desarrollar un plan de emergencia si los resultados difieren con lo que esperábamos, mejorando las posibilidades de éxito.

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